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Desde Eisenach a Chile: el Opel Grandland y 35 años de historia industrial
A 35 años de la colocación de la primera piedra de la planta de Eisenach, Opel celebra la historia de uno de sus polos industriales más relevantes, desde donde se produce el nuevo Grandland, modelo electrificado en todas sus variantes y ya disponible en el mercado chileno.

La planta de Eisenach, en el estado de Turingia, Alemania, cumple 35 años desde la colocación de su primera piedra y se consolida como uno de los centros productivos más importantes de Opel. Desde allí, y tras una profunda transformación industrial, nace el nuevo Opel Grandland, SUV de origen alemán que se comercializa en Chile desde 2025.
El 7 de febrero de 1991 marcó un hito para la industria automotriz alemana con la colocación de la primera piedra de la planta de Eisenach, una de las más modernas de Europa. En ese entonces, la instalación aún estaba en construcción, pero sentó las bases para la producción de numerosos modelos que han sido clave en la historia reciente de Opel, en el corazón de la Alemania recientemente reunificada.
La relación de Opel con Eisenach, sin embargo, se remonta mucho más atrás. Hace 125 años, Wilhelm Opel, segundo hijo de Adam Opel, fue miembro fundador de la Asociación de Fabricantes Alemanes de Automóviles (VDMI), creada en Eisenach en enero de 1901 y que con el tiempo evolucionaría hasta convertirse en la actual Asociación de la Industria Automotriz Alemana (VDA).
Décadas más tarde, y apenas dos días después de la reunificación alemana, el 5 de octubre de 1990, el primer Opel Vectra salió de la línea de producción de la antigua planta AWE. Cuatro meses después, se daría inicio a la construcción de la nueva fábrica, que con el paso de los años se convertiría en sinónimo de eficiencia, tecnología y productividad.
Durante las últimas décadas, modelos icónicos y superventas como el Opel Corsa y el Opel Astra fueron fabricados en Eisenach. Gracias a una evolución constante, la planta ha sido reconocida como una de las instalaciones automotrices más modernas y productivas de Europa, preparada para responder a las exigencias de la industria actual.
De cara al lanzamiento del nuevo Opel Grandland, la marca realizó inversiones adicionales por 130 millones de euros, en lo que representó la mayor transformación en la historia de la planta. Esta modernización permitió adaptar la línea de producción para fabricar distintas motorizaciones de última generación y bajo consumo en un mismo proceso industrial.
Actualmente, todas las variantes del SUV, electrificadas en toda su gama, se producen en Eisenach, incluyendo el Opel Grandland que llegó a Chile en 2025, reforzando su condición de SUV premium “hecho en Alemania” y con identidad propia.
Desde su arribo al país, el Opel Grandland se ha posicionado como una de las alternativas más valoradas dentro del competitivo segmento de los SUV medianos, gracias a una propuesta equilibrada y racional. Su diseño sobrio, enfoque familiar y orientación práctica lo convierten en una opción pensada para el uso diario, sin excesos ni artificios.
El modelo se apoya en una arquitectura moderna y en una motorización microhíbrida que destaca por su eficiencia y respuesta. Incorpora un motor 1.2 litros turbo con cadena de distribución, que entrega 136 HP y 230 Nm de torque, asociado a una transmisión automática de seis marchas. A ello se suma un motor eléctrico de 28 HP alimentado por una batería de 48 volts, alcanzando una potencia combinada de 145 HP.
El interior refuerza esta propuesta con un buen aprovechamiento del espacio, una sensación de solidez y una disposición funcional que privilegia la ergonomía y el control intuitivo. Finalmente, su completo paquete de asistencias a la conducción, de serie y correctamente calibrado, consolida al Opel Grandland como una alternativa segura, coherente y bien resuelta dentro de su categoría.
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